Según reaccionemos a las situaciones imprevistas, así nos sentiremos. La capacidad de superación de un problema depende de nuestra propia gestión emocional para saber reaccionar y tomar acción, sin molestar ni ser molestado.

Pero existe una situación aún más dolorosa y, desgraciadamente, frecuente que constato en mi actividad profesional: Cuando tenemos muy buenas intenciones o buenos propósitos acordes a nuestros objetivos y valores, pero tomamos pocas decisiones y muy pocas acciones porque nos falta el ánimo suficiente o necesario para ello y “sorpresivamente” nos encontramos desbordados de arrepentimiento o culpa por un pasado no resuelto y por un presente insatisfactorio; todo lo cual nos bloquea para elaborar un futuro, visionado y deseable, con pequeñas acciones y decisiones cotidianas.

¿Te ha sucedido alguna vez que tenías tus intenciones muy claras, muy buenos propósitos de cambio, pero no has tomado acción y luego te has arrepentido por ello?

Te debe haber pasado que cuando piensas y repiensas en “algo” comienzas a ver ese “algo” en todas partes (libros, vídeos, emprendimientos, proyectos, etc.) y puede que entonces te plantees conseguir ese “algo” a toda costa; ahora ya tienes un propósito, estás super motivado para lograr ese “algo”, pero ¿Estás movilizado? ¿Tomas decisiones y tomas acción? ¡Ah!

 

¿Qué son las intenciones y cómo puedo gestionarlas?

 

Qué es Intencionalidad? » Su Definición y Significado [2021]

Las intenciones son el punto inicial y más importante de tus sueños. Es lo que te da el poder creativo para cubrir tus necesidades, te ayuda a encontrar nuevas alternativas para conseguir el dinero para vivir como deseas, mejorar tus relaciones, amar y encontrar la fe que necesitas en tu vida.

Desde la acción más pequeña hasta la más relevante de tu vida va a depender de tus intenciones. Las intenciones nacen cuando tu mente se conecta contigo mismo y con tu entorno y logras identificar tu Propósito de Vida.

¿Cuándo logras estar en sintonía con el “mundo mundial” y con tu entorno relacional, todo aquello que deseas o piensas fuertemente sucede o, de alguna manera, obtienes una respuesta sobre ese tema? Lo importante es que te des cuenta, que tomes conciencia y tomes acción, por ejemplo:

Piensa detalladamente en aquello que deseas.

Enfócate claramente en lo buscas y visualiza tu futuro tan real como puedas. No tiene por qué ser algo material, puede ser simplemente un cambio de rutina. “Quiero que desayunemos todos juntos” o “quiero pasar los fines de semana descansando”, cualquier cosa que tú quieras, pero que sea algo que te haga sentir bien y a gusto.

Sé tan claro como te sea posible

Trabaja en base a una idea concreta, breve y precisa. Puedes escribirla para recordarla y tenerla cerca para leerla con frecuencia. También puede ser una fotografía. Debes pensar en cosas posibles, ya que puedes lograr lo que deseas, pero no hacer milagros. No vas a ser más alto o más bajo, pero si puedes tener un mejor estilo de vida que te ayude a adelgazar.

Piensa de forma positiva

Lo que desees trata de pedirlo positivamente. Con respecto a los ejemplos anteriores pídelos de esa manera. La forma incorrecta es “no quiero que desayunemos más separados” o “no quiero trabajar el fin de semana”. Trata de pedirlo positivamente y siempre usa el presente. Piensa que eso ya te está sucediendo. Es ahora cuando quieres ver el resultado, no el año que viene: “Desayunamos juntos cada día y comentamos nuestra agenda” o “Aprovechamos los fines de semana para actividades compartidas en pareja“.

Piensa en lo que ya te está sucediendo y disfrútalo

Agradece al universo lo que te está enviando. Debes verte haciendo lo solicitado o usando lo que pediste. Tienes que materializarlo en tu mente. Y siempre agradece, piensa en eso y agradécelo. “Lo que sucede, conviene“.

Tienes que ser agradecido y reconocer cuando se cumplen tus deseos. Agradece y valora la fuerza de tus intenciones. Úsalas positivamente y lograrás muchas cosas positivas. Recuerda que la mejor forma de demostrar tu agradecimiento es ayudando a alguien de forma desinteresada pero racional.

Forma un grupo fuerte con tus amigos o familiares

Rodéate de personas positivas y que realmente se alegran por lo bueno que les pasa a los demás. Así cada uno podrá compartir sus intenciones y pensar en ellas. El poder se multiplicará y lograrás resultados muy positivos. Además, es muy sano tener un grupo que comparta y entienda el camino que tú estás transitando.

Recuerda que también debes crear un plan para acercarte de forma realista a aquello que buscas, a tus intenciones.

 

¿Qué es Tomar Acción?

 

Qué es una acción? | El blog de SelfBank by Singular Bank

Originado en el vocablo en latín “actio”, el concepto de acción se refiere a dejar de tener un rol pasivo para pasar a hacer algo o bien asumir la consecuencia de mi actividad. Se trata también del efecto que una persona tiene sobre una determinada realidad, del desarrollo de un proceso, incluso de una lucha o un debate con uno mismo, de manifestar un conjunto de determinados movimientos y gestos o de generar una sucesión de hechos o circunstancias.

Según lo definió el filósofo Max Weber, puede ser denominada así toda conducta humana cuyo motor sea subjetivamente significativo y que tenga como efecto cambios valiosos en el entorno interpersonal en el que se actúa. Se entiende que en una Toma de Acción se establece una relación determinada entre dos o más personas y que eso marcará la conducta que adopte cada una de ellas en dicha relación en el futuro.

El propio Weber también definió que esto sería definitivo para tener una idea de hacia dónde se dirige el curso de una comunidad o colectivo, cuáles serán las consecuencias de las acciones individuales y en qué cambiará la vida del grupo o de la relación interpersonal.

Además, diferencia entre tres tipos de acción social:

Tradicional: conducta que es motivada exclusivamente por principios ideológicos, normas y costumbres. Es una respuesta a un estímulo que se realiza casi de forma automática, sin que se utilice la razón para tomar decisiones.

Afectiva: una acción irracional que es motivada por una emoción; ya sea de amor u odio, de alegría o tristeza, de tedio o de apego, etc.

Racional con arreglo a valores y criterios, motivada por un fin racional. Sin embargo, esta acción se encuentra condicionada por las normas o costumbres de la persona que la realiza; lo cual, sugiere lo conveniente del análisis y la reflexión.

 

Consejos para desarrollar un Plan de Acción

 

Cómo elaborar un plan de acción socialmente responsable ante el COVID-19? -  Diario Responsable

Un Plan de Acción es una “hoja de ruta” que puede ayudarte a lograr tus metas y objetivos. Así como hay muchas formas de llegar a un destino si vas de viaje (de Madrid a Sevilla, por ejemplo), un Plan de Acción puede tomar muchas alternativas para alcanzar tus metas, cumplir tus objetivos y lograr resultados satisfactorios para ti.

Incluye los tres elementos vitales.

Los planes de acción por lo general incluyen “qué”, “quién” y “cuándo”. Y definen las medidas que tomará tu acción para lograr tus metas y objetivos (el “qué”), las personas responsables y/o implicadas (el “quién”) y las fechas de cumplimiento (el “cuándo”). Sobre todo, los planes de acción destacan el “porqué” de la meta de un proyecto. Las investigaciones nos animan a destacar el “porqué” (la causa o el motivo) en la planificación para inspirar a otros a trabajar en conjunto y poner en práctica los planes y lograr las metas.

Agrega otros ingredientes.

Los ingredientes adicionales pueden ser, entre otros, cómo medirás el avance, tu fuente de evidencia o datos, los recursos para las actualizaciones de estado temporales, las fuentes de financiamiento y otros recursos necesarios.

Comienza cada acción con un verbo.

Esto te recordará que las medidas de acción son cosas que “debo hacer“.

Considera qué acciones son secuenciales y cuáles no lo son.

Algunas acciones se deben realizar en orden cronológico porque una acción específica se debe completar antes de que se realice la próxima. Otras acciones pueden realizarse simultáneamente. Algunas acciones pueden realizarse repetidamente o en forma continua. Coloca aquellas acciones que se realizan en orden secuencial en tu plan con las fechas de cumplimiento correspondientes. Indica en la columna de fecha si las acciones se repiten o son continuas. El “timing” es fundamental en un Plan de Acción.

Usa la “planificación, realización y revisión”.

Muchas personas están familiarizadas con el proceso de “planificación, realización y revisión”. Este concepto es igualmente útil para un Plan de Acción. Crear un Plan de Acción es un gran proyecto y es tentador aplaudir cuando lo completas y colocarlo con orgullo en un estante, como un trabajo bien hecho. Pero un Plan de Acción debe ser un documento vivo, que se revisa y actualiza periódicamente, trimestralmente por lo menos.

Mantenlo actualizado.

Los planes mejor trazados cambian a medida que se desarrollan. Haz correcciones en medio del proceso, agrega medidas adicionales o elimina las que resulten innecesarias y cambie los plazos de tiempo, según sea necesario. Si no pudiste cumplir algo que habías planificado hacer en enero y ahora lo has programado hacer en febrero, asegúrate de que tu plan actualizado refleje esto para mantener informadas a las partes implicadas.

 

¿Arrepentimiento, culpabilidad o responsabilidad?

 

Cuando te falle la motivación, ¡tira de la responsabilidad en tu vida!

El arrepentimiento es el pesar que una persona siente por algo que ha hecho o dicho, o por algo que ha dejado de hacer o dejado de decir. Quien se arrepiente cambia de opinión o de acción y deja de ser consecuente con un determinado compromiso o comportamiento del pasado.

Arrepentirse es un acto espontáneo que debe surgir de la comprensión racional de los propios errores, aunque esto no significa que no vuelvan a cometerse.

Para la religión, el arrepentimiento es mucho más que simplemente apartarse del pecado y no volver a cometerlo, ya que implica un verdadero cambio en la mente de quien ha obrado mal. La Biblia considera que arrepentirse tiene como consecuencia un cambio en la conducta, una auténtica conversión que guarda una estrecha relación con la salvación.

Por otro lado, hay una gran diferencia entre sentirse culpable y sentirse responsable. Decir “Es mi culpa” o decir “Es mi responsabilidad” hace que cambie por completo nuestra forma de sentir y nuestro comportamiento.

Cuando decimos “es mi culpa” adoptamos una posición de debilidad, nos sentimos mal con nosotros mismos. Este sentimiento no nos sirve para mejorar ni tampoco tiene ninguna utilidad para las personas que se han visto perjudicadas por el error que podamos haber cometido. Adoptamos una posición de víctima, de impotencia, quedamos atrapados en el pasado que nos inmoviliza en el presente. Los sentimientos que nos genera nos impiden actuar en el ahora. No hay culpabilidad, por grande que sea, que pueda solucionar un problema.

La culpa también tiene su recompensa, beneficios ocultos: Transferimos la responsabilidad de nuestro comportamiento hacia los demás o hacia las circunstancias y evitamos el esfuerzo por reparar la situación, disculparnos o aprender de lo sucedido.

Cuando decimos “es mi responsabilidad” adoptamos una posición de poder, aceptamos que somos humanos y que es inevitable equivocarse a veces, nos perdonamos a nosotros mismos los errores que podamos cometer y estamos dispuestos a hacer lo posible por solucionar el problema y aprender de lo sucedido para evitar que vuelva a pasar. Nos sentimos dueños de nuestros actos, responsables de nuestro destino, comprometidos con nosotros mismos y más satisfechos con nuestro comportamiento.

 

Mi propuesta, esta vez muy sencilla…¡O no!

 

Identifica tus intenciones con foco y claridad, toma acción con y para los otros, define y aplica un plan de acción viable y hazte responsable de tus acciones para lograr tus intenciones.

 

Ya sabes ¿Puedes? ¡Ponte a Ello! ¿No Puedes? ¡Te Ayudo!