“El amor, el cariño, el respeto es algo que no podemos suplicar ni pedir, simplemente llega”.
Por mi parte, desde el pasado 10 de febrero he concretado un nuevo reto muy personal y hoy estreno este reto, con la intención de compartir contigo, todas las semanas, mis “Antonianas“: Cosas mías, cosas que me pasan o cosas que me inspira la vida.
Ayer, casualmente, fue el comercial «Día de los Enamorados» y que mejor ocasión para iniciar un proyecto que hablar del Amor.
Digo comercial porque el “Día de los Enamorados” es un invento afortunado del ya desaparecido Pepín Fernández. En España esta fiesta se empezó a celebrar a mediados del siglo XX, con el motivo de incentivar la compra de regalos; se sabe que esta fiesta la introdujo la cadena de grandes almacenes Galerías Preciados fundada por el tal Pepín ¿Quién no recuerda la famosa película y su más famosa canción “…hoy es el día de los enamorados…”? ¡Ya, quizás yo estoy algo mayor! Así que te recuerdo la canción, seguro que te suena. Disfrútala, que además es una versión de El Consorcio!
Si vamos a hablar del Amor en un día como ayer, estaremos hablando del amor de pareja (ya hablaremos otro día, por qué no, del amor filial o del amor a la vida) y entonces un referente universal, al menos de mi generación, es la película “Love Story“; que es una película romántica de 1970 escrita por Erich Segal basada en su propio best-seller y dirigida por Arthur Hiller. Ha sido considerada una de las películas más románticas de todos los tiempos según el American Film Institute (yo, compré el libro y vi la película).
¡Pues ya empezamos con las tiranteces! El libro y la película convirtieron en un emblema una frase: “Amar significa no tener que decir nunca perdón“. ¡Pues no estoy para nada de acuerdo!
Para mí, el Amor de pareja es la más elevada y sublime de las relaciones personales que alguien pueda establecer. ¿Por qué? Porque implica auto desarrollar y concretar en acciones muchos valores, que creo estarás de acuerdo que nos hacen ser mejores personas en cualquier otro ámbito de nuestra Vida (padre, hijo, empleado, jefe, empresario, amigo, vecino, etc. etc.): Compromiso, responsabilidad, resolución, iniciativa, honestidad, innovación, positivismo, agilidad, ayuda, empatía y humildad… ¡que se me ocurran ahora!
Entonces, ¿a qué viene esa soberbia de nunca pedir perdón? En cualquier “puesta en marcha”, en el día a día compartido, de cualquiera de los Valores mencionados, tengo posibilidad de equivocarme y, por tanto, puedo molestar/ofender a mi pareja. ¡Ah! ¡pero no tengo que pedir perdón, porque lo hice por Amor! ya, ya, claro, claro. Creo que pedir disculpas o decir “lo siento” es un acto de Amor.
No soy, ni quiero ser ni he sido, ¡un experto en el tema! Pero, he estado enamorado varias veces (quizás, demasiadas); no siempre con, digamos, desenlaces felices. Sin embargo, hoy por hoy, tengo plena conciencia de compartir mi Vida, desde hace 12 años, con el Amor de mi Vida: No sólo respiramos y declaramos Amor (que queda muy bonito, pero ¿luego qué?), cada uno de los dos tenemos intenciones y comportamientos diarios que manifiestan los Valores mencionados y, lo “ideal de la muerte”, sin obligaciones ni esfuerzos; con alegría, voluntad propia y mucho respeto y algunas equivocaciones. Sin esperar nada a cambio, porque para nosotros Amar es dar sin esperar recibir; aunque, seamos claros, también viene muy bien recibir de vez en cuando. ¿No? ¡Pues Eso!
En definitiva, estimado amigo, siempre alguien expresa mejor que yo lo que es mi “sentipensar”. Por eso, te comparto esta canción y espero que escuches muy bien su letra y que tomes notas… ¡Si quieres, claro está! Estar enamorado es…
¡Saludos y Energía Positiva!