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La autodependencia, el amor, el dolor y la felicidad son los cuatro caminos que, según Jorge Bucay, conducen a la plenitud del ser humano; cuatro trayectos que cada uno ha de recorrer desde su experiencia personal y a su propio ritmo.

El camino de la autodependencia es el primer camino por conquistar, un punto de partida necesario para alcanzar la autorrealización, la fórmula personal del éxito o como quiera que cada uno decida llamar a aquello que constituye su único y más grande desafío.

Autodepender significa establecer que no soy omnipotente, que me sé vulnerable y que estoy a cargo de mí.

Yo soy el director de esta orquesta, aunque no pueda tocar todos los instrumentos. Que no pueda tocar todos los instrumentos no quiere decir que ceda la batuta.

Así que soy el protagonista, soy el director de la trama, soy aquel de quien dependen en última instancia todas mis cosas, pero no soy autosuficiente.

Autodependencia significa dejar de colgarme del cuello de los otros. Puedo necesitar de tu ayuda en algún momento, pero mientras sea yo quien tenga la llave, esté la puerta cerrada o abierta, nunca estoy encerrado.

Autodependencia es para mí, sinónimo de salud mental”

Jorge Bucay en “El camino de la autodependencia

Reflexión

La propuesta es que yo me responsabilice, que me haga cargo de mí, que yo termine adueñándome para siempre de mi vida.

Para mi es un término medio y muy sano entre la dependencia emocional y la supuesta independencia. Me parece muy interesante, además, aceptar que ser autodependiente es una actitud personal que no implica necesariamente ser autosuficiente, lo cual es imposible.

Curiosamente tuve un cliente que era autosuficiente, no necesitaba de nadie para nada, pero era dependiente de su compañera, no se atrevía a generar su propio proyecto que decía querer iniciar porque no podía dejar de apoyar y colaborar en el proyecto de su compañera. Así que en la quinta o sexta sesión le propuse el divorcio laboral, que no sentimental, y abandonó el proceso con excusas del tipo “es que ella ahora me necesita”. Evidentemente, ninguno de los dos eran autodependientes.

Acción

Elimina de tu lenguaje la expresión “te necesito” o pregúntate porqué y para qué necesitas a esa persona (pareja, familiar, amigo o compañero de trabajo). Después, asume como propias esas coberturas de necesidades para ser autodependiente y apostar por ti mismo.